Un imponente barco negro emerge en el grisáceo oleaje...
El centinela gigante larga sobre inclinados paredones su soplido de piedras...
El centinela gigante larga sobre inclinados paredones su soplido de piedras...
En el anfiteatro con techo de estrellas, los sordos y rojizos espectadores
contemplan un concierto de quietas rocas...
Un hombre de nieve se desliza desde la cima procurando devolver el verde a cada grieta de la montaña...
El camino desde Uspallata hacia Chile juega con nuestra imaginación. El paisaje confunde nuestros sentidos, tironea y desgarra la ligadura que tienen con los parámetros impresos. Por momentos la cordillera se confunde con el suelo, luego con el cielo, brotan montañas sobre montañas en la montaña, las diferentes
texturas, formas y colores no permiten que la retina descanse.
Revivimos la marcha mundial por la paz en Punta de vacas, después siguieron Penitentes, Las Cuevas... los colores, la historia y leyendas del Puente del Inca; la cornisa, la música y el viento en el Cristo redentor y el Aconcagua perdido entre nubes.
Compartimos el asombro de estos bellos lugares con Mario y Melisa. Ellos nos levantaron en Potrerillos y su amabilidad no dudó en llevarnos de paseo toda la tarde. Gracias!
De a ratos dejamos el pavimento, el coche y el silencio para subirnos entre sueños al bólido de hierro que en algún momento gastó estas incansables vías. Es imposible no imaginarnos en el tren, atravesando estos paisajes con un ostinato de contenidas campanas. Hoy día esta travesía es pisoteada por el imperio camionero. Ya saldrá el ferrocarril del oscuro túnel en el que lo metieron.
En el cristo redentor, con una pata en Chile y la otra en Argentina
Al pie del Aconcagua
(si quiere verlo corra las nubes)
Puente del Inca