El grupo se reduce a cuatro (dejamos atrás a los tíos, nos acompañan Oscar y Ana). La esperada tranquilidad se hace rogar pero nosotros, humildes descubridores, logramos alcanzarla escondida entre piedras, junto a una guitarra y la sola presencia de nuestros cuerpos.
Cae la noche y la plaza nos atrapa con una feria bien plantada, helados y un cerro a lo lejos que nos recuerda al Bolsón.
top model remojando sus pies!
los largavistas de Pancho Dotto detectan un nuevo talento
Paso de las tropas: arriesgada venta ambulante
