Boleto en mano, equipaje en la bodega... partimos hacia Uyuni comenzando un viaje distino. Retumba el martilleo en los andenes y en nuestro pecho la incontenible alegría.
El tren se va internando entre qubradas, cerros colorados, atraviesa praderas y sembradíos de choclo y quinoa. Cada tanto, distantes a varias horas, desde el techo de alguna casita los niños saludan contentos. Quizás ansíen que llegue esa hora para tener contacto con la gente que viene de ese otro mundo... mundo lejano por tiempo y distancias, por necesidades y recursos.
Llegamos a Uyuni a la madrugada, buscamos donde dormir y descansamos nuestros cuerpos para la maratón que empezaría en pocas horas. A media mañana nos embarcamos en una excursión de tres días a bordo de una 4 x 4.
Nuestra brújula venía bastante trastocada. Un nuevo país, las inentendibles vueltas del tren, el arribar a oscuras y al tanteo una ciudad dormida fue como desmenuzar la Rosa de los vientos y sacudirla dentro de una bolsa de tela... y por si acaso, si quedaba algún valiente capaz de orientarse en medio de tanta confusión, luego de una hora de viaje nos vemos en medio de un desierto de sal de 12.000 km2... donde el horizonte se fue a dar un paseo y nos dejó con un dilema entre el infinito cielo y su infinito reflejo.
Otra de las paradas fue el Cementerio de Trenes. Inmensas máquinas de hierro surgen en medio del desierto, anhelando su época de oro, rogando que no las desmantelen. Como dos niños inquietos exploramos su interior y nos transformamos en maquinistas, azafatas y viajeros del siglo pasado... reviviendo las historias de un pueblo detenido en el tiempo. más info del lugar
Laguna Verde, Colorada, Onda, Cañapa y Hedionda; aguas termales, heladas y tóxicas; volcán Ollague y Lincancabur; magnesio, azufre, bórax, mucha sal, arena y rocas; geisers en erupción, chorros de agua, vapor y fumarolas; flamencos, llamas, vicuñas y perdices...
Desierto, mallines, desierto, oasis... desierto en todas sus maneras y combinado con las más extrañas formaciones que nos remontan al despertar de este mundo.
Hicimos un circuito de más de 900 kilómetros por una región considerada parte del desierto de Atacama. Es immposible crear una dimensión a la distancia de lo que es este lugar... las palabras, fotos o videos son nada comparados con el impacto que produce estar ahí. Ajenos a pretender un puesto como promotores en la oficina de turimo boliviana, recomendamos la visita al Salar de Uyuni y alrededores. Derriba los muros para que vuele la imaginación. Es una verdadera conexión entre el mundo que fue y el que será...
