Garzas viajeras, novias leves del azul 
con rumbo norte salpicando el cielo van 
y aqui mi río espejo muestra su vuelo               
como si fuera un pañuelo que enero lavando está.

08 marzo 2010

Salar de Uyuni

En villazón estuvimos apenas un par de horas. Tomamos aire y atravesamos las cuadras estresadas de reiterantes pregones que nos separaban de la estación de trenes. Este ferrocarril es la continuación del Belgrano que antes unía Buenos Aires con La Quiaca, pero ahora solo quedan las ruinas en el noroeste argentino.

Boleto en mano, equipaje en la bodega... partimos hacia Uyuni comenzando un viaje distino. Retumba el martilleo en los andenes y en nuestro pecho la incontenible alegría.


El tren se va internando entre qubradas, cerros colorados, atraviesa praderas y sembradíos de choclo y quinoa. Cada tanto, distantes a varias horas, desde el techo de alguna casita los niños saludan contentos. Quizás ansíen que llegue esa hora para tener contacto con la gente que viene de ese otro mundo... mundo lejano por tiempo y distancias, por necesidades y recursos.

Llegamos a Uyuni a la madrugada, buscamos donde dormir y descansamos nuestros cuerpos para la maratón que empezaría en pocas horas. A media mañana nos embarcamos en una excursión de tres días a bordo de una 4 x 4.


Nuestra brújula venía bastante trastocada. Un nuevo país, las inentendibles vueltas del tren, el arribar a oscuras y al tanteo una ciudad dormida fue como desmenuzar la Rosa de los vientos y sacudirla dentro de una bolsa de tela... y por si acaso, si quedaba algún valiente capaz de orientarse en medio de tanta confusión, luego de una hora de viaje nos vemos en medio de un desierto de sal de 12.000 km2... donde el horizonte se fue a dar un paseo y nos dejó con un dilema entre el infinito cielo y su infinito reflejo.











Otra de las paradas fue el Cementerio de Trenes. Inmensas máquinas de hierro surgen en medio del desierto, anhelando su época de oro, rogando que no las desmantelen. Como dos niños inquietos exploramos su interior y nos transformamos en maquinistas, azafatas y viajeros del siglo pasado... reviviendo las historias de un pueblo detenido en el tiempo. más info del lugar




Laguna Verde, Colorada, Onda, Cañapa y Hedionda; aguas termales, heladas y tóxicas; volcán Ollague y Lincancabur; magnesio, azufre, bórax, mucha sal, arena y rocas; geisers en erupción, chorros de agua, vapor y fumarolas; flamencos, llamas, vicuñas y perdices...




 

Desierto, mallines, desierto, oasis... desierto en todas sus maneras y combinado con las más extrañas formaciones que nos remontan al despertar de este mundo.





Hicimos un circuito de más de 900 kilómetros por una región considerada parte del desierto de Atacama. Es immposible crear una dimensión a la distancia de lo que es este lugar... las palabras, fotos o videos son nada comparados con el impacto que produce estar ahí. Ajenos a pretender un puesto como promotores en la oficina de turimo boliviana, recomendamos la visita al Salar de Uyuni y alrededores. Derriba los muros para que vuele la imaginación. Es una verdadera conexión entre el mundo que fue y el que será...

07 marzo 2010

Sobre Bolivia


-Bolivia está situada en el centro-oeste de América del Sur y con una extensión de 1.098.581 km². Es el octavo país más extenso de América y el vigésimo séptimo a nivel mundial, aunque sin litoral marítimo.



-Población: 10 millones de habitantes, entre mestizos, indígena-originarios, blancos descendientes de criollos, afrobolivianos y una menor proporción de descendientes de migrantes europeos y asiáticos.

-Cinco niveles de gobierno: plurinacional, autónomo departamental, autónomo regional, autónomo indígena y nivel municipal.

-Además del castellano son reconocidos como idiomas oficiales 37 lenguas de las naciones indígenas originarias. Entre los principales idiomas indígenas, ordenadas por número de hablantes, las principales lenguas indígenas son:

• Quechua (28% de la población): Fue la lengua de oficio del Imperio inca.

• Aymara (18% de la población): Lengua de origen anterior a la civilización inca.

• Guaraní (1% de la población): Es hablado en el departamento de Santa Cruz y en la región de Gran Chaco.

• Otros (4% de la población): Destacándose el moxeño en el Beni dentro las lenguas indígenas y, dentro las lenguas extranjeras, son más frecuentes el inglés y el portugués o su mezcla con el castellano denominada portuñol.

-Bolivia declara su derecho constitucional irrenunciable a una salida al mar y que su objetivo es solucionar pacíficamente el diferendo marítimo con Chile, que se anexionó la costa marítima boliviana en la Guerra del Pacífico (1879).

-Bolivia es un país megadiverso, pues se sitúa entre los once países del mundo con mayor variedad de seres vivos y ecosistemas, que la hacen dueña de ricos y surtidos recursos naturales.

-La producción de hidrocarburos es principal fuente de ingresos económicos, ya que cuenta con la segunda mayor reserva de gas natural de América del Sur (48 trillones de pies cúbicos), que se exporta a Brasil y Argentina, y yacimientos de petróleo que abastecen el mercado nacional.

-En cuanto al uso de los combustibles en Bolivia, de 1,9 millones de hogares, el 34% cocina a base de leña; el 4,2% con guano, bosta y taquia; el 0.9% con kerosenee; el 58,3% a gas (garrafa o cañería); el 0,8% con electricidad y el 1,4% otros.

-En el área laboral, los niños y niñas menores de 10 años que trabaja son 2,1 millones.

-Respecto a las condiciones de vida y servicios básicos, del 100% de la población, el 16,6% tiene sus necesidades básicas satisfechas; el 24,8% está consignado en el umbral de la pobreza; el 34,2% vive en una pobreza moderada; el 21,7% se encuentra en la indigencia y el 2,7% en la marginalidad.

fuente: http://www.eabolivia.com/bolivia/2640-ficha-de-datos-de-bolivia.html

06 marzo 2010

Bolivia

Llega el momento de quitarle el polvo a los pasaportes y usarlos. Bolivia nos recibe en un escenario de situaciones que sólo remiten a la palabra “desorden”, y que a lo largo de nuestro paso por este país volvería muchas veces a nuestra reflexión.








A pesar que fuimos a migraciones con varias horas de anticipación esta exagerada precaución fue necesaria: la fila se transformó en pocos minutos en un bodoque de gente apelmazada que luego de los gritos, empujones y forcejeos ya no sabían si entraban o salían del país. En medios del caos se acabaron los formularios y la mala predisposición de los agentes agravó la situación haciendo eterna la espera.
Ya en Villazón nos vemos rodeados de turistas de todo el mundo, quizás una de las tantas razones sea que el cambio nos favorece a todos:

- Un peso argentino = 1, 75 bolivianos

- Un dólar = 7 bolivianos

- Un euro = 10 bolivianos

En el norte argentino comenzábamos a ver mujeres diminutas, con la vida misma reflejada en sus rostros centenarios y coloridos aguayos cargados en su espalda; pero al cruzar la frontera no pudimos evitar asombrarnos con estos nuevos personajes, símbolos de la clase campesina boliviana: las cholas. Con sus hijos a cuestas trabajando de sol a sol, sacan de sus anchas polleras las cosas más diversas e insólitas: almuerzos para toda una familia, frutas, verduras, golosinas, y hasta animales… eso y más emergiendo de aquellas coloridas telas de seda con alforzas.
Las tradiciones y el temple matriarcal de estas mujeres parecen no haber sido sometidos por la globalización.







En cuanto a los alimentos todo es un “viva la pepa”. No hay un mínimo control en la venta callejera y ambulante, menos aún de bromatología. Las incontables ferias de TODOS los rubros y los puestos en las veredas no dan lugar a que existan locales de verdulerías, calzados, ferreterías y hasta carnicerías.


En la calle, las comidas y refrescos se venden en bolsas de nylon, así sea un pollo con papas fritas caliente o guiso picante o sopa.
Los comedores del mercado ofrecen en sus concurridas mesitas menú completo a solo 6 Bs. (sopa y segundo plato abundante).

A pesar de ser la segunda mayor reserva de gas natural de América del Sur, gran parte de sus cocinas funcionan a leña, el gas que se utiliza es envasado y sus calefones eléctricos; y si bien hay mucha oferta de alimentos, pocas veces se ven heladeras, incluso en los lugares donde se venden lácteos y gaseosas.


Es inevitable que el entramado de costumbres, el sistema operativo y el curso cotidiano del pueblo boliviano choque con nuestra cultura, y es bueno que así sea.

Es precisamente eso: una cultura distinta a la nuestra, forjada en otra situación y desde otras posibilidades; una cultura castigada y sometida por la colonización, arrasada. Devastada.

Cualquier mortal se estremece cuando conoce en detalle la historia real y sin censura de este país. Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América latina” nos brinda datos concretos y documentados de lo que fue el crimen y el saqueo a estos pueblos latinoamericanos.

Sin embargo en aquellos galeones que cruzaron “el charco” cargados de abismales riquezas, provocando el vaciamiento de un continente, no pudieron llevarse lagos, salares, montañas, selva, ríos y atardeceres.

La multiplicidad de paisajes y ecosistemas que comprende Bolivia es sorprendente. La diversidad geográfica, climática y étnica permanecen ocultas ante nosotros o ante cualquier viajero sin estudios previos del país, y sólo se hacen visibles al atravesarlo, paso a paso, nutriéndonos de cada trozo de tierra y de su gente.

La división de tierras es un punto que robó nuestra atención por ser contrastante con la de nuestro país:

- Bolivia: MUCHOS terrenos de PEQUEÑAS superficies para toda la población campesina.

- Argentina: POCOS campos, de ENORMES superficies para un reducido y poderoso sector.


Bolivia nos atrapó con sus encantos hasta que la visa de 90 días pidió que nos arrimemos a la frontera. Atravesamos el país de sur a norte, comenzando por el altiplano que comparte con Argentina, cruzado desiertos de sal y de arena; entre volcanes, geisers y lagunas de varios colores infestadas de flamencos… navegamos el mar quieto: el imponente lago Titicaca, y nos adentramos en la Isla del sol aventurándonos por sus senderos y sus templos azotados por la triste historia; mojamos los pies en la transparencia de sus orillas y desde la cima de sus cerros nos atrevimos a hacer cosquillas a alguna que otra nube.

Nos instalamos en la caótica ciudad de La Paz, lejana a su nombre y sin intenciones de acercarse.


Enmarañados entre hilo encerado, bordonas y primas, hicimos el dinero suficiente para zambullirnos en la selva… y allá fuimos. Árboles y frutas exóticas, animales e insectos nunca vistos, flores multicolores, paisajes que roban suspiros y gente muy solidaria. Gente que no esconde su cultura y te la sirve en cada vereda, en cada plaza, en cada mesa familiar y en cada patio… con huerta y animales y ropa secando al sol, como secan sus penas para que ocupen menos, colgando desde un árbol de luminosas sombras hasta un aljibe de sueños.



 

01 marzo 2010

Villa Perchel

Nuestro paso por Tilcara fue fugaz: vuelta por la plaza, el mercado y el Pucará.





Siguiendo con la idea de no andar pegoteados al malón de turistas seguimos hacia Villa Perchel: un ás que nos puso en la manga Graciela, la cuñada de Yamila. Julio Galeán, su tío, vive en esa hermosa zona de quintas. Nos recibió María (su mujer) junto a Érica y Nené que a pesar de no estar al tanto de nuestra llegada nos dieron un espacio con toda confianza.

Terminamos de instalarnos al anochecer, cuando el cansancio del largo día comenzaba a llegar; comimos unas empanaditas que nos habían sobrado y directo al sobre… mejor dicho a la bolsa!


Nos despertamos cuando el sol asomaba entre los cerros, dimos unos pasos y nos invadió la sensación de haber sido transportados mientras dormíamos hasta ese paraíso de montañas, cielo y sembradíos.


Julio sale antes que el sol, bandea el río donde lo espera la quinta. María trabaja en la enorme huerta que rodea su casa, cuida a los chicos, cocina y lava la ropa.



Ella va entre los surcos cortando yuyos. Sencilla, corta choclos y los pone en el aguayo; Tranquila, arranca remolachas; Amable, nos llena de atenciones.


Varias veces intentamos cocinar pero nos anticipaba con una bandeja repleta de vegetales. El tamaño exagerado y el exquisito sabor de sus comidas difícilmente se borren de nuestra memoria.


Pasamos los días recorriendo las quintas, caminando por el río y tomando mates bajo los sauces.


La mañana que partimos María nos regaló toda su dulzura en un par de frases, gritadas desde los surcos de remolacha a los de habas, mientras preparaba verduras para darnos. Nos dijo que la lluvia había cesado con nuestra llegada, que los días siguientes fueron tranquilos y soleados... que miráramos cómo se asomaba la tormenta ahora que nos íbamos...


Antes de llegar a la ruta volteamos hacia la casa para imprimir en nuestro corazón una última imagen de ese paraíso. La huerta abraza la casa y el río a la huerta; los cerros se plantan firmes, clavan sus talones dando la espalda a la tormenta y cobijando en su pecho a María y su familia. Ella nos abraza desde su eterna humildad, nosotros nos sacamos el sombrero ante su infinito amor.